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James Rodríguez el dolor de cabeza del Real Madrid

LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

James Rodríguez disputó la Copa América Centenario con una lesión de hombro que encubrió ante el Real Madrid y que desveló el seleccionador de Colombia, el sincero Pekerman, sin esconder matices. «Quizá tenga que operarse», admitió el entrenador.

Expuesta esta cruda realidad, James no informó al club blanco, que es el suyo, y continuó jugando ese torneo que además no es considerado una Copa América, sino un torneo conmemorativo. Y para esto, tanta concentración y riesgo.

Eliminada la tricolor, ni la Federación Colombiana ni el jugador han concretado al Real Madrid la dolencia. Y el futbolista se ha marchado de vacaciones a Miami. Al club que le paga una ficha de seis millones anuales le gustaría que su empleado millonario les informara de su problema. Incluso se esperaba que viniera a Madrid para tratarse con Mikel Aramberri, el mejor especialista del mundo, que trabaja para el club.

No solo James no ha informado a su empresa, sino que juega al fútbol en la playa con su esposa, Daniela Ospina, y amigos. Parece ser que en principio la dolencia no necesita operación. Aramberri ha tratado de un problema similar a Sergio Ramos en los dos últimos años y el central no ha pasado por el quirófano. Ha superado el dolor y la lesión con un tratamiento conservador.

Se espera el retorno de James para el 25 de julio, ya en plena pretemporada en Canadá. Y allí se observará el estado de su hombro. Zidane anhela ver a un jugador motivado, que haya superado su actitud negativa de la pasada campaña. El Real Madrid cuenta con James Rodríguez. Desembolsó 80 millones por el colombiano hace dos años y su calidad es indiscutible. Han sido las lesiones y su falta de moral tras ser suplente con el conjunto blancos las dos causas que le han imbuido en una desconfianza que ha afectado a su rendimiento. Zidane le dio cariño nada más llegar al cargo de primer entrenador, el 4 de enero. El «diez», sin embargo, no le respondió. Mantuvo una actitud negativa. La que demostró con Benítez. Y solo se perjudicó a sí mismo. No solo no aspiró a ser titular, sino que radicalizó su suplencia, en beneficio de hombres como Casemiro y Lucas, que se ganaron el sitio desde la lucha.

James se molestó mucho al ver que no disputaba ni un minuto en la final de la Champions. Tampoco tuvo protagonismo Jesé. El colombiano se marchó a la Copa América del Centenario. Comenzó bien, pero al final no rindió al nivel esperado. Y el aviso de esa lesión de hombro, realizado por Pekerman, ha añadido un foco más de tensión. James continuó jugando con su selección aunque estuviera tocado. Contrasta esa posición con los casos de Keylor y Danilo, que han perdido parte de sus vacaciones para operarse de sus talones de Aquiles y comenzar a punto la nueva campaña el 15 de julio.

El club le quiere con otra actitud. Y si desea marcharse, porque Mourinho le ha convencido para fichar por el Manchester United, o porque el City le llama, o porque el PSG se empeña, el Real Madrid ha lanzado un mensaje claro. El mismo que hizo con Di María: cobrará lo que pagó. Florentino Pérez abonó 80 millones al Mónaco por el suramericano. Y percibirá 80 millones para dejarle marchar. O se quedará. Ya lo saben todos: James, sus apoderados y los clubes interesados. Quien decide es el futbolista. Si quiere seguir, para el Real Madrid no hay asunto. Es perfecto.

Pero si busca un traspaso, ya sabe: ochenta. El United los pagó el 30 de agosto en 2014 por Di María cuando vio que el Real Madrid no bajaba el precio.

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