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Los incómodos despidos de Florentino Pérez

LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

El lunes, en apenas 22 segundos, Florentino Pérez despachó el incómodo despido de Rafa Benítez, al que contrató como uno de los mejores entrenadores del fútbol incluso luego llegó a decir que era, a secas, «el mejor» de todos los que ha tenido y al que ratificó días antes asegurando que era «la solución» y que en ningún caso se iba a producir un relevo con Zinedine Zidane. El presidente, que ha finiquitado ya a dos preparadores en menos de ocho meses.

Enterrado Benítez, la tarde exigía un poco de alegría y se presentó a Zidane en una comparecencia sin preguntas y sin más explicaciones para entender los motivos de la salida de uno y del ascenso del otro, muy vistosas y entrañables las fotos familiares del nuevo técnico con su mujer y los cuatro hijos sin que nadie reparara en Benítez. ¿Dónde estaba?

Más allá de una escueta carta publicada en su propia página web, poco se ha sabido del trabajador saliente. No acudió al Bernabéu, no hubo la clásica rueda de prensa para certificar el adiós y pocos se acordaron de él en el club. Los jugadores esta vez optaron por el silencio en las redes sociales y la escena, que en realidad no existió, recordó a otras tristes salidas de jugadores o técnicos del Santiago Bernabéu. Benítez, hombre de la casa que lloró de emoción cuando firmó su contrato, duró un suspiro y se fue por la puerta de atrás.

Hay una tendencia en los últimos tiempos a criticar la manera de proceder del Real Madrid en este tipo de asuntos, que ya de por sí son desagradables. A Florentino Pérez se le ha cuestionado precisamente por ello, ya que en sus dos etapas como máximo dirigente del club blanco han salido mitos de mala manera, y el último ejemplo es el de Íker Casillas, que tuvo el último verano doble entrega de «hasta otra», después de aquella penosa imagen en solitario leyendo una carta mientras lloraba a moco tendido y explicaba su fichaje por el Oporto. Se montó tal revuelo que, un día después, el club organizó, deprisa y corriendo, un acto en el que estaban el portero, que había defendido escudo durante 25 años, y el presidente.

Con Florentino se han ido capitanes del Madrid de mala manera, siendo Fernando Hierro el primero de ellos. Entonces estaba Jorge Valdano como director deportivo y se le comunicaba al andaluz que no se le renovaba el contrato, siguiendo el mismo camino que Vicente del Bosque. Y eso que el Madrid se acababa de proclamar campeón de Liga en el primer curso de Florentino Pérez en el palco de Chamartín.

También se fue un mito como Raúl González Blanco de aquella manera, pues no se le homenajeó hasta unos años después, con un amistoso entre su Madrid del alma y el Al Sadd durante un trofeo Santiago Bernabéu. El delantero, que abandonó la entidad en 2010 para jugar en el Schalke 04 alemán, está ahora en boca de todos, ya que ha dejado el fútbol en activo y ya se mueve ficha para que ocupe un despacho de Concha Espina o bien se vista de técnico en Valdebebas.

Y luego está el caso de Guti, que expresó públicamente su malestar porque no tuvo, según él, una marcha en condiciones después de muchísimos cursos al servicio. «Mi despedida la recuerdo superfría. En ese sentido se debería aprender del Barcelona», llegó a comentar en su momento. Ahora es entrenador del juvenil B. Figo o Redondo son otros jugadores con tristes epílogos de blanco.

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