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Entre 70% y 80% de los adultos podrían sufrir dolor de espalda baja

LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

Centroamérica y Caribe- 28 septiembre de 2012- El dolor de espalda baja es tan común, que entre el 70 y 80% de los adultos lo ha padecido alguna vez en su vida describiéndolo como un dolor que se localiza en la columna y que puede extenderse hasta las piernas por debajo de las rodillas. Obesidad, lesiones deportivas, aumento de peso durante el embarazo, mala postura al realizar un ejercicio, una vida sedentaria, envejecimiento o una incorrecta posición a la hora de dormir pueden ser factores que contribuyen a este mal.

Según el estudio “El dolor lumbar: una aproximación general basada en la evidencia” este tipo de dolor al que comúnmente se le conoce como dolor de espalda baja, es la causa por la que más consulta la población a un médico y representa un costo elevado para el sistema de salud y las familias, sobre todo por inadecuados diagnósticos y tratamientos. En el mismo estudio se pone en evidencia que el 97% de los casos por alteraciones mecánicas de la columna, tienen su origen en trastornos músculo-ligamentoso y otros menos frecuentes, son de origen degenerativo o relacionado con la edad, como las hernias de disco. Sólo en el 1% de los casos, el dolor se atribuye a infecciones y un 2% a enfermedades renales y gastrointestinales.

También, se ha reportado en varias investigaciones, que al año se producen en Estados Unidos cerca de 15 millones de consultas médicas por dolor de espalda baja, donde este dolor es el segundo en frecuencia después de los síntomas respiratorios como motivo de consulta a los médicos de primer nivel.

Como en el 85% de los casos los pacientes no logran obtener un diagnóstico definitivo, es un problema muy grande de salud pública y por lo tanto, muy importante de conocer ya que sólo en los Estados Unidos, se gastan anualmente US$ 1,2 billones en materia de salud, lo que representa el 13,6% del producto interno bruto de esa nación. Teniendo en cuenta que el dolor de espalda baja es una alteración tan frecuente y de tan alto costo, la implementación de políticas para su control puede tener un impacto enorme en los gastos del sistema de salud y para que estas políticas tengan algún efecto, se debe comenzar por garantizar que los médicos de primer nivel tengan el conocimiento suficiente para manejarlo eficientemente.

En el estudio “La carga económica de dolor de espalda baja” se calculó en US$ 149 millones la pérdida anual de días productivos en Estados Unidos por causa de este dolor mientras que otro análisis trató de medir el impacto económico por la pérdida de días productivos en dicha nación y estimó que sólo por éstos, se pierden anualmente US$ 28 mil millones. Si se tienen en cuenta, además, los costos indirectos que causa el dolor de espalda baja, el impacto es gigantesco. Una investigación realizada en el Reino Unido concluyó que es el trastorno más costoso de la sociedad, incluso más que la enfermedad coronaria.

A pesar de que en los sistemas de salud se está tratando de tener un control más estricto de los gastos, este dolor sigue siendo un problema difícil de contener. Esto sucede, en parte, porque no existen consensos adecuados en torno a sus causas y manejo. Cuando el médico general se enfrenta a un paciente con este dolor, debe tener de previo en su mente un esquema para organizar los aspectos que deben ser más relevantes en la historia clínica, el examen físico y el trabajo diagnóstico. De esta manera, se reduce el tiempo perdido y se optimizan los recursos. Esto es particularmente importante, si se tiene en cuenta que la mayoría de los pacientes que consultan por dolor de espalda baja lo hacen durante episodios agudos y que, si se tratan adecuadamente, se podría evitar la progresión del dolor hacia la cronicidad, estado que genera los más altos costos para los sistemas de salud.

“Desde que el paciente ingresa al consultorio, el médico debe estar dispuesto a poner atención a los más mínimos detalles que ayuden al diagnóstico, por ejemplo, la marcha, la postura y su estado de ánimo. Esto último es de gran importancia, si se tiene en cuenta que existe evidencia de que los factores psicológicos juegan un importante rol en la transición del dolor agudo a crónico” aseguró el doctor Genaro Cuesta, Director Médico de Pfizer Centroamérica y Caribe.

Si después de realizadas la historia clínica y el examen físico no se encuentran señales de enfermedades graves, es posible iniciar el tratamiento sin necesidad de hacer estudios más complejos. Para este tipo de pacientes, existe Celebra de Pfizer, único inhibidor de la COX-2 aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) por ser reconocido como un medicamento seguro a nivel de hígado, estómago, intestinos y corazón, y por proporcionar mayor apego al tratamiento por parte del paciente en comparación con los antiinflamatorios tradicionales. Celebra cuenta con el respaldo de más de 1 millón de recetas en 5 continentes y la eficacia comprobada en más de 174 mil pacientes que han participado en estudios clínicos hechos en 12 años de historia que tiene la marca.

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LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

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