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Escenas del Espectáculo

El príncipe Enrique un joven con muchas hormonas y gran simpatía natural

LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

Íbamos bien. El príncipe Enrique presidió con exquisita solemnidad la ceremonia de clausura de los Juegos de Londres en representación de su abuela, la Reina Isabel II. En marzo, completó con éxito su primer viaje oficial en solitario como miembro de la Familia Real británica con una gira preolímpica que le llevó a Belice, Bahamas, Jamaica, y Brasil. Íbamos tan bien que hasta confesó durante los Juegos un arrebato de madurez a un miembro del equipo olímpico canadiense: «Ya no salgo, me he hecho viejo», dijo en Londres. Pero un viaje veraniego a San Diego, Estados Unidos, para un acto benéfico le ha sacado de las páginas «serias» de los periódicos para devolverle a las de escándalos.

El conocido portal de «celebrities» de Los Ángeles «TMZ» ha publicado dos fotografías tomadas, según la publicación, este fin de semana en la suite del príncipe Enrique en un hotel de Las Vegas, en las que se ve al heredero británico completamente desnudo mientras juega a la versión «con strip-tease» del billar. En una de las imágenes, sale de espaldas abrazado a una joven desnuda que sujeta un taco de billar. En la otra, el joven, «vestido» con un collar y una pulsera, se cubre los genitales mientras una joven también desnuda le abraza por detrás.

La Casa Real Británica se ha limitado a confirmar que se trata del segundo hijo del Príncipe Carlos. «Estaba desfogándose», asegura una fuente de la Casa Real citada por «The Times». La reproducción de las imágenes -previo pago de la cantidad de cinco cifras que se estima exige «TMZ»- por los medios británicos no está prohibida, aunque un portavoz del palacio de St. James ha explicado que no descartan acudir a la Comisión de Quejas sobre la Prensa si fuesen reproducidas. Hasta este miércoles, ningún diario británico se había atrevido a recogerlas.

Proteger a los miembros más juveniles de la Familia Real es «una pesadilla», según explica al «Telegraph» Dai Davies, exjefe de la unidad de protección real de Scotland Yard. «[Enrique] es un joven con mucha testosterona y hay que guardar un equilibrio, y este equilibrio a veces se rompe», explica. El príncipe Enrique, además de muchas hormonas, tiene una gran simpatía natural.

Fuente: abc

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