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Bagdad cumple 1.250 años asolada por años de guerras y sanciones

LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

Nacida en el año 762 a orillas del Tigris, Bagdad llegó a ser la capital de un imperio y el centro del mundo musulmán, pero después de 1.250 años de existencia está muy lejos de su glorioso pasado, asolada por años de guerras y sanciones.

«Bagdad era el centro económico del Imperio Abbasí, y fue utilizado como punto de partida para controlar las regiones vecinas y la autonomía de los musulmanes», dijo Issam Al Faili, profesor de historia política en la Universidad de Moustansiriyah. «Después de ser la capital del mundo, Bagdad, que fue siempre un importante centro de influencia intelectual, es en la actualidad una de las ciudades más miserables», comentó.

Bagdad a principios del siglo XIX.
De hecho, según la consultora británica Mercer, Bagdad se ganó el título de la ciudad con la peor calidad de vida en una encuesta realizada en 2010.

Bagdad era una ciudad conocida por su vida nocturna moderna en la década de 1970, pero ahora es un lugar lúgubre y muy deteriorado. Sufrió especialmente una guerra de ocho años contra Irán, iniciada en 1980 por Sadam Husein, y una desastrosa invasión de Kuwait en 1990, después de lo cual fueron impuestas severas sanciones internacionales.

Incluso hoy en día, los funcionarios y servicios de seguridad de alto nivel con frecuencia son blanco de tiroteos en plena calle. Muros de hormigón envuelven edificios gubernamentales, hoteles y otros edificios que podrían ser el blanco de un ataque. Las fuerzas de seguridad están armadas hasta los dientes con rifles, ametralladoras y vehículos blindados.

Los puestos de control crear permanentes atascos de tráfico. Las calles están llenas de basura y la calzada, de baches. Los pocos empleados públicos trabajan a un ritmo artrítico.

El Ejecutivo iraquí tiene su sede en un área fortificada llamada Zona Verde, defendida por los recién adquiridos tanques estadounidenses Abrams. Para entrar en este área ultra protegida hay que someterse a una serie de estrictos controles de seguridad.

La ciudad vive su propia paradoja. «El Bagdad de hoy es como el Bagdad ayer, el califa y su familia toman el sol aislados y rodeados de lujo, mientras que la gente vive en la miseria», se lamenta el Issam Al Faili.

La corrupción es endémica. Si bien el país tiene un ingreso de varios millones de dólares al mes gracias al petróleo, la mayoría de la población queda al margen de cualquier beneficio.

«Restaurar el prestigio de Bagdad es imposible con las condiciones de vida actuales en la ciudad», dijo Mahmud Rifaat, escritor y periodista iraquí. «Por día decirse que Bagdad necesita un milagro para rastrear su patrimonio, su belleza y recuperar al menos parte de su pasado».

Fuente: el mundo

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