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Los roces de Leo Messi con Guardiola

LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

Leo Messi es la estrella del Barça. Eso nadie lo duda. El argentino se ha convertido en el mejor jugador del mundo por méritos propios. Sin embargo, en los últimas semanas, el delantero ha pasado a ser noticia y motivo de comentario entre sus compañeros por otros asuntos que poco tienen que ver con su excelente rendimiento. El ego de ‘La Pulga’ ha crecido. Sus roces con Guardiola y el resto de la plantilla, también. Desgaste que va camino de convertirse en divorcio después de los últimos ‘altercados’ entre el jugador y su entrenador.

Y es que Messi no está contento con todo lo que hace Guardiola. Al menos no con todo lo que ha hecho en el tramo final de una temporada, ésta que termina el próximo viernes, no muy positiva para el Barça.

Según ‘El Confidencial’, Messi le protestó la presencia de Tello y Cuenca en la alineación titular en los partidos del Chelsea (vuelta) y el Clásico del Camp Nou respectivamente.

Leo entendía que para ambos duelos era necesario usar jugadores más experimentados, con más galones. No fue así y el Barça cayó. Ni que decir tiene que Leo no brilló en ambos encuentros y que su enfado por estas diferencias podría ser una de las razones por las que mostró su versión más gris.

Sin embargo, hay más. En el seno de la plantilla culé también empiezan a hartarse de ciertas actitudes de Messi. Creen que se está ‘galactizando’, es decir, que está empezando a actuar con egoísmo impropio de la filosofía culé.

Entre las acusaciones más graves se encuentra el hecho de que Leo no acudiera al entrenamiento posterior al Clásico. Fue el único jugador que no estuvo en la sesión, una de las previas a la vuelta de semifinales de la Liga de Campeones. La versión oficial hablaba de problemas gástricos. La versión oficiosa señalaba a la desidia de Leo. No quiso entrenar y no entrenó.

Además, algunos compañeros podrían estar enfadados por la actitud que mostró el delantero en los últimos partidos clave o por su obsesión por lograr el ‘pichichi’ cuando el Barça ya no se jugaba nada en Liga. Era, por resumirlo, una actitud muy propia de Cristiano Ronaldo e impropia del blaugrana.

Uno, su ausencia en la rueda de prensa de despedida de Guardiola. Aquel gesto no gustó en el seno del Barça. Aunque Pep y Zubizarreta trataron de restarle importancia («Está aunque no esté») su explicación sembró más dudas. Según su página oficial de Facebook, no acudió por evitar la emoción del momento.

El segundo encontronazo en público ocurrió durante el Barça – Espanyol. Messi anotó su cuarto gol de penalti y lo celebró con Guardiola, pero el gesto no fue voluntario. Mascherano se lo sugirió. En la Ciudad Condal aquello no sentó bien y se interpretó como una muestra más de las frías relaciones entre técnico y futbolista.

Fuente: el economista

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