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‘¡Guau!’: Las últimas palabras de Steve Jobs

LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

En el lecho de muerte, después de mirar a su hermana, a sus hijos y a su mujer, las últimas palabras de Steve Jobs fueron de sorpresa. «Oh, ¡guau! ¡Oh, guau!, ¡Oh guau!», exclamó el presidente de Apple antes de desvanecerse para siempre el pasado 5 de octubre.

Su hermana, la escritora Mona Simpson, relató las últimas semanas, y hasta las últimas horas, de Jobs en la elegía, emocionada y llena de detalles afectuosos, que pronunció en el funeral y que ha publicado ahora en forma de artículo en el ‘New York Times’.

Simpson conoció a Jobs en 1985 cuando ella ya tenía 25 años y descubrió que sus padres biológicos –una madre soltera y el negociante de origen sirio que los abandonó- habían dado en adopción a Steve antes de que ella naciera. El gurú con fama de cascarrabias en el trabajo incluso se dedicó a hacer de padre para Mona y la acabó llevando al altar como padrino el día de su boda.

Horas antes de su muerte, Jobs llamó a Simpson, profesora universitaria en Los Ángeles, para despedirse por teléfono. «No te va a dar tiempo, cariño», le decía él a Mona, ya en un taxi rumbo al aeropuerto para viajar a Palo Alto, junto a San Francisco. Al final, Mona llegó e incluso pudo hablar con su hermano moribundo, que se disculpaba por no poder «envejecer juntos» como habían «planeado».

En sus últimas semanas, Jobs no dejó de trabajar ni de elegir puntillosamente todo lo que le rodeaba, incluidos los enfermeros. Los tres que le cuidaban fueron seleccionados después de más de sesenta que no convencieron al empresario.

Los últimos momentos en la vida de Jobs faltan en su biografía autorizada y recién publicada por Debate en España. El autor, Walter Isaacson, le vio casi hasta el final, pero se despidió de él antes de la agonía.

La narración de la hermana obvia los detalles del Jobs más caprichoso e intolerante con los errores de los demás. Isaacson, pese a que confiesa haberse convertido en «fan» de Jobs, sí cuenta cómo el jefe de Apple desdeñaba a los empleados o jefes con los que no estaba de acuerdo o era tan tozudo como para arriesgar su propia vida. Cuando le fue diagnosticado el cáncer de páncreas, se negó a operarse y, durante casi un año, intentó curarse con hierbas y pensamientos positivos.

Fuente: el mundo

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