BANCO NACIONAL DE PANAMA
Noticias

La maldición de los Onassis, un apellido que evoca riqueza pero también desgracias

LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

ATENAS, GRECIA.- Pero es aún más que eso: es la imagen de la maldición de los Onassis, un apellido que evoca lujo y riqueza pero también desgracias, infelicidad, muerte prematura. Porque esa anciana empobrecida es Olga Onassis, viuda de Georgios Onassis, mano derecha y primo del armador Aristóteles.

A sus 90 años, Olga Onassis apenas tiene con qué vivir. Su ruina es consecuencia de los litigios de Athina Onassis, heredera del imperio familiar, que en 2004 dejó de pagarle a Olga la asignación económica que hasta entonces recibía. “No recibo nada de la familia. Sobrevivo sólo con una pensión que ahora han recortado a 300 euros al mes por la crisis. No puedo creer lo que le ha pasado a mi país”, declaró la anciana al tabloide alemán Bild Zeitung, según reprodujo en Londres The Daily Mail. El diario germano afirma que, a pesar de sus penurias económicas, Olga aún conserva “una figura elegante”. Quizás como la propia Grecia, cuna de la civilización occidental en el pasado y ahora convertida en el paria de Europa.

El drama de esta mujer evoca las constantes tragedias del apellido que heredó.

Aristóteles Onassis tenía 21 años cuando llegó a Argentina en barco con un billete de tercera clase y empezó a trabajar fregando platos en un restaurante. Dos años después era millonario: viendo que las mujeres argentinas empezaban a fumar y que los únicos cigarrillos a su alcance eran de tabaco negro, empezó a importar tabaco rubio. Luego se haría multimillonario con las navieras.

Casado en 1946 con la rica Athina Livanos, con la que tuvo dos hijos, Alexander y Christina, la pareja se divorció en 1960 debido a su aventura con la famosa cantante de ópera María Callas. Conquistador compulsivo, Aristóteles acabó casándose con la hermosa Jacqueline Bouvier, la viuda del asesinado presidente John F. Kennedy.

Athina, que se casaría con el máximo rival de Aristóteles en los negocios, acabaría suicidándose en 1974. Un año antes había muerto Alexander, con sólo 24 años, en un accidente de aviación. Y un año después moriría el propio Aristóteles.

Esa cadena de muertes condicionó la vida de Christina Onassis, que se casaría cuatro veces y se divorciaría otras cuatro antes de morir, con tan sólo 37 años, de un edema pulmonar. Su hija Athina, fruto de su último matrimonio, con Thierry Roussel, heredaría la fortuna de los Onassis. Pero entonces tenía sólo tres años y la gestión de toda esa riqueza quedó en manos de un grupo de albaceas.

El montante de la fortuna heredada por Athina ha sido siempre un misterio. Problemas en 2004 llevaron a Athina Onassis a recortar gastos. Y entre esos gastos estaban los 6 mil 500 euros al año que le enviaban a Olga. Ésta intentó entonces ver a la joven sobrina-nieta, pero no lo consiguió, según publicó en aquellos años el diario griego Ekathimerini

Fuente: vanguardia

Comparte..
LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

Agregar Comentario

Click aqui para publicar un comentario